La Rana Gustavo, ese ser tan recordado y entrañable que de forma posiblemente indirecta marcó un periodo de nuestra infancia.
Quién de pequeño, cuando la gente mayor preguntaba a los seres más pequeños con los que entablaba conversaciones, la mayor parte de las veces inútiles para ellos pero que a nosotros nos hacían ilusión, ¿y tú cuando seas mayor que querrás ser? Y la mayoría de nosotros respondía con voz inocente: "Yo querré ser reportero", sin posiblemente saber cual era el significado de esa palabra, pero solamente por el mero hecho de que nuestro pequeño y verde ídolo lo fuera todos deseábamos ser algún día como él.
Incluso había casos en los que muchos niños listos, acusicas y gafotas pretendían llegar más lejos que el resto de nosotros afirmando que ellos cuando fueran mayores serían "dicharacheros" intentando hacernos ver que el término empleado poseía un significado aún mayor que el de "reportero".
Pero vayamos al principio de la cuestión:
¿Debemos recordar a la Rana Gustavo como un ser más en la historia de la humanidad o como un fenómeno social como Los Beach Boys, Los Beatles, Franco, Malcom X, o más recientemente las Spice Girls?.
Si recordamos, la Rana Gustavo era un periodista bastante bueno, que indagaba en el asunto en el cual estuviera investigando hasta sacar toda la información posible, eseñándonos mucho sobre la vida diaria.
Pero la pregunta de muchos de nosotros es: ¿Pero como es posible que una rana pueda hablar?.
El indicio más claro que se ha podido sacar de las investigaciones realizadas por especialistas en estos casos, afirman que la causa por la que la Rana Gustavo pudiera hablar pudiera ser por un cruce entre una persona humana y el príncipe del cuento en el cual una princesa besa a una rana y ésta se convierte en príncipe.
Pues bien, todo parece indicar que ésta princesa sentía atracción sexual hacia los animales y casi con toda seguridad, esta señorita con apariencia inocente y con una afición a la zoofilia notable, mantuvo relaciones sexuales con la rana antes de besarla, comprobando que al hacerlo, su amante verdoso se convertiría en un apuesto príncipe, quedando la princesa sorprendida.
Pero si observamos el cuento, la rana le pide a la princesa que le bese, y una vez que ésta lo hace queda encantada con el resultado obtenido, pero la verdadera historia no es esa, ya que de haber contado la verdad, el cuento no hubiera sido lo mismo. Lo sucedido fue lo siguiente:
La princesa abusando de su poder obliga a la rana a mantener relaciones sexuales con ella, pero una vez que todo a terminado, la princesa en modo de agradecimiento por los servicios prestados, le da un beso a la rana quedando sorprendida al ver que su amigo el anfibio ha dejado de serlo, convirtiéndose en un príncipe.
El paso siguiente de la princesa es dar un grito, que fue tan agudo que dejó con sordera momentánea al apuesto príncipe y automáticamente la desagradecida señorita abandonó al príncipe dejándolo compuesto y sin novia.
Del desafortunado caballero no se volvió a saber nada, pero de la princesa se conoció que tuvo un hijo fruto del corto pero intenso idilio entre la princesa y la rana-príncipe, al cual ella puso de nombre... Gustavo.
Sí, el mismo, el reportero más dicharachero, nuestro pequeño-gran héroe.
Ésta parece que pudo ser la razón por la cual la Rana Gustavo pudiera hablar pero lo que la gran mayoría de la gente no conoce fue la época en la que Gustavo fue pequeño. Esta es la verdadera historia:
Se conoce que su infancia fue bastante dura porque era rechazado por la gran parte de la sociedad, la cual no veía en él otro problema que no fuera su apariencia, claro que hay que tener en cuenta que antes el problema del racismo era bastante más duro que en la actualidad.
Este hecho repercutió en la niñez de "Gusy" que era el término cariñoso con el cual su madre se refería a su pequeño retoño.
Pero hubo algo que influyó negativamente en nuestro amigo. Esto fue la desaparición de su madre.
El motivo por el cual la señora desapareció se desconoce, sólo se encontró un pequeño trozo de un billete de avión a nombre de ésta mujer, que se dirigió a la selva del amazonas, pero es lo único que se sabe, ya que nunca se volvieron a tener noticias de ella.
Este hecho fue la gota que colmó el vaso, haciendo que Gusy tomara una decisión acerca de su vida.
Después de pensarlo, decidió hacer las maletas y marcharse a ver mundo, y decepcionado porque los periodistas e investigadores no habían conseguido averiguar nada sobre la desaparición de su madre, pensó que él si que sería algún día un buen reportero, con lo que decidió ir a estudiar periodismo.
Pasado un tiempo, Gustavo terminó la carrera de periodismo pasando a realizar sus primeras entrevistas pero sólo a nivel aficionado, trabajando primero en una emisora de radio de un amigo suyo.
El sueldo que percibía no era mucho, pero daba para ir tirando hasta encontrar un trabajo mejor.
Años más tarde, le ofrecieron trabajar en Televisión Española.
La oferta era suculenta pero había un tema que no hacía mucha gracia a Gustavo y éste era que su sueldo no le daba para poder comprase una casa cerca de donde él iba a trabajar. Pero después de unas largas negociaciones, su nueva empresa le concedió un domicilio en el popular Barrio Sésamo.
Gustavo por supuesto aceptó encantado, rodeándose entonces de gente que le quería y le aceptaba tal y como era como persona y no por su apariencia física.
Estos hechos hicieron que Gustavo olvidara su dura infancia y volviera a ser una rana normal.
A partir de entonces, Gustavo se dedicó a su trabajo y a ser amigo de sus amigos.
Puede que su dura infancia le hiciera pensar que debiera de realizar su trabajo de una forma tan perfecta, fomentando así nuestra correcta educación.
Por eso creo que a la Rana Gustavo (por favor, pongámonos de pie al oír este nombre) hay que recordarla como un fenómeno social más, como alguien influyente en nuestra vida, como a un ídolo, como a un héroe y no simplemente como la rana gustavo, así, como en tono despreciativo, NO !, debemos recordarla como se merece.
VIVA LA RANA GUSTAVO! ! !.
Copyright © por Computer Facil ,Derechos Reservados.